En su columna habitual de la Revista Seguros, Ángel del Amo centra el foco en la discriminación de las personas discapacitadas en los seguros privados de salud. “No se podrá discriminar a las personas con discapacidad en la contratación de seguros”, es la cita de la Ley de Contrato de Seguro en la que el vicepresidente basa su análisis en el número 178 de la Revista del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid. Por su interés reproducimos el texto íntegro del artículo.
Por Ángel del Amo, vicepresidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid.
Vuelve a mis oídos la historia de Catalina de Erauso, explicada en el podcast “La monja alférez” (¡Gracias!). Catalina, siendo monja, prefirió hacer vida de hombre en el siglo XVII, pendenciero como el que más. Catalina se vistió de hombre y empezó a vivir como tal. Sin más. Como ahora, que te registras con otro género, y ya.
Catalina, monja y alférez del ejército, entendía la igualdad a su modo, y luchó por ella toda la vida, ocultando su identidad de mujer. A los 15 años entendió que no había nacido para vivir como la mujer que le tocaba, por ser la menor, y se fugó del convento de San Bartolomé. En la sociedad actual, en Occidente, se sigue luchando por la igualdad. A todos los niveles. Vivir como uno desea, hoy tampoco es tan sencillo para todo el mundo.
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, acaba de advertir que existe un terreno en el que la igualdad estaría por conquistar. Y ya entramos a hablar de seguros. Hace años que en el Seguro, hombres y mujeres pagan los mismos precios. Eso sí, por sentencia judicial. Gabilondo acaba de pedir a la DGSFP que le informe de las medidas tomadas para que cese la discriminación en los contratos de seguros de vida.
El Defensor se refiere a personas con discapacidad que son rechazadas sistemáticamente en la contratación de un seguro de vida. Esto supone, además de un problema para la gestión correcta del patrimonio familiar, otro problema añadido, por ejemplo, en la financiación para la compra de una vivienda. Las aseguradoras estarían olvidando lo que dicta la Ley de Contrato de Seguro sobre la discriminación:
- “No se podrá discriminar a las personas con discapacidad en la contratación de seguros.”
Es verdad que hay que llegar a la última página para leer la cita… También el Defensor del Pueblo se queda en la espumilla. No especifica, habría que saber porqué, que pasa lo mismo con los seguros de salud, dónde son rechazadas sistemáticamente las personas con discapacidad. Podría alegar que es más importante el acceso a la vivienda, o que la Salud está cubierta con el sistema público. La semana pasada una amiga con un informe del oncólogo para pasar en menos de un mes por el quirófano, y necesitando antes una prueba sencilla, la primera cita que le dieron fue para el año que viene… a mediados. A lo mejor este es otro problema a resolver y está clara la necesidad de la intervención de la parte privada para conseguirlo. Eso sí, para todos menos para las personas con discapacidad.
El problema de fondo es la híper especialización del sector, la búsqueda de la eficiencia máxima de las tarifas que va en relación inversamente proporcional al sentido primigenio del seguro: la mutualización del riesgo. Cuando nos apartamos de la esencia de las cosas dejan de existir como tal, de “ser” decía Platón.
Catalina de Erauso, dejó de ser monja cuando perdió su esencia, el hábito y sus valores como tal. Y se convirtió en otra cosa, un hombre o el peor ejemplo de uno. Hoy si el Defensor del Pueblo no lo evita, hemos de ser conscientes de la mutación del Seguro en “La Industria” aseguradora.
Puedes leer el artículo de Ángel del Amo en el PDF de la Revista, en la página 60.






