El perfil de los bienes asegurados dentro del segmento de viviendas de alta gama muestra una clara diversificación según la edad de los propietarios. Un análisis del mercado del seguro de hogar de alto patrimonio confirma que la composición de los patrimonios asegurables responde a diferentes hábitos de consumo e inversión generacionales.
Los clientes sénior o pertenecientes a la generación Baby Boomer priorizan la cobertura de activos tradicionales. Entre sus bienes asegurables destacan las obras de arte clásico, las colecciones de joyería fina, la platería y los vehículos de época. La valoración de estos inmuebles suele incluir también revestimientos de alto valor y elementos arquitectónicos singulares o históricos.
Por su parte, las generaciones más jóvenes (como los Millennials y la Generación Z) con elevado poder adquisitivo trasladan el foco protector hacia activos digitales, tecnológicos y sostenibles. En sus viviendas adquieren un papel relevante las bodegas climatizadas de diseño, las colecciones de moda y calzado de edición limitada, el equipamiento audiovisual de última generación y los vehículos eléctricos de alta gama. Asimismo, este perfil demanda coberturas específicas ante ciberriesgos dirigidos a la domótica y los entornos del hogar inteligente.
Esta evolución obliga a las compañías aseguradoras y a la mediación especializada a adaptar los procesos de peritación y suscripción. La personalización de los límites garantizados y la actualización constante de las valoraciones de mercado resultan clave para adecuar los capitales asegurados a la nueva tipología de bienes de alto valor.


