El perfil del conductor en España está experimentando una profunda transformación demográfica. Según los datos recabados por la patronal del seguro, UNESPA, a cierre de 2024 había en España 1,2 millones de mujeres mayores de 65 años con un vehículo y un seguro a su nombre. Esta cifra triplica los registros de 2011, cuando apenas superaban las 383.000.
Este incremento refleja los cambios socioeconómicos de las últimas décadas. Las conductoras sénior de hoy corresponden a la generación de mujeres que se incorporaron masivamente al mercado laboral en los años ochenta y noventa, accediendo a la propiedad de sus propios vehículos, una tendencia muy distinta a la de generaciones previas.
El fenómeno inverso se observa en las franjas de edad más tempranas. Actualmente, hay la mitad de conductoras de entre 25 y 35 años que en 2011. Desde el sector se apuntan tres causas principales para este descenso: la caída de la natalidad, el auge de alternativas de movilidad en núcleos urbanos (transporte público, VTC) y un cambio cultural en el que el vehículo privado ha perdido prioridad entre los jóvenes.
En términos globales, cerca de 8,7 millones de mujeres figuraban como titulares de una póliza de auto en 2024. Por tipo de vehículo, el turismo sigue siendo la opción preferente: las mujeres son titulares del 31% de los coches en España, seguidos por los ciclomotores (20%) y los escúteres (19%)
Más propensas a contratar coberturas voluntarias
El informe también destaca una clara diferencia en el comportamiento asegurador. Las mujeres muestran una mayor predisposición que los hombres a proteger sus vehículos con coberturas voluntarias. Esta tendencia a la prudencia se manifiesta en todas las garantías, desde la asistencia en viaje y la defensa jurídica hasta los daños propios y el robo.
Geográficamente, el peso de las conductoras es notablemente superior en los territorios insulares. Provincias como Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas y Baleares, junto a Pontevedra, registran porcentajes de titularidad femenina superiores al 30%, frente a zonas como Jaén o Teruel, donde no alcanzan el 20%.


