El seguro de decesos continúa siendo uno de los pilares del mercado asegurador español. Según los últimos datos de UNESPA, al cierre de 2024 22,3 millones de personas (el 45,6 % de la población) tenían cubierto su sepelio, lo que confirma la solidez y estabilidad de este producto, ampliamente arraigado en la sociedad española junto con los seguros de automóvil y vida.
El estudio refleja que esta protección presenta una gran capilaridad territorial, con una presencia especialmente destacada en Cádiz (77,1 %), Ávila (73,6 %) y Badajoz (72,5 %), las provincias con mayor número de asegurados. En el extremo opuesto se sitúan Teruel, Soria y Huesca, donde entre el 19 % y el 21 % de los habitantes cuentan con este tipo de cobertura.
Se trata de un seguro intergeneracional, ya que las pólizas suelen incluir a varias generaciones de una misma familia. Aunque el porcentaje de contratación es más alto entre los mayores de 50 años (superior al 50 %), el producto también tiene una presencia significativa entre los menores de 35 años, donde la cobertura alcanza entre el 30 % y el 40 %.
El análisis por tipo de hogar revela que la mayor tasa de aseguramiento (56,8 %) corresponde a parejas sin hijos con al menos un miembro mayor de 65 años, seguidas por personas mayores que viven solas (51,1 %). En cambio, los jóvenes que viven solos presentan los niveles más bajos de contratación.
La función principal del seguro de decesos es hacerse cargo del servicio fúnebre del asegurado, pero las compañías ofrecen cada vez más prestaciones complementarias, como asesoría legal, apoyo psicológico o la gestión del final de la vida digital, reforzando su valor como producto de protección integral y emocional para las familias.
Estos datos confirman que el seguro de decesos sigue siendo un elemento esencial dentro del tejido asegurador español, garantizando tranquilidad y acompañamiento en uno de los momentos más delicados para las personas y sus familias.


