El Centro de Investigación Ageingnomics de la Fundación Mapfre, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), ha celebrado el ‘VII Seminario Académico: Retos de la nueva longevidad’. Durante las sesiones de trabajo, expertos del ámbito académico y corporativo han analizado el impacto demográfico de un colectivo sénior (mayores de 55 años) que ya integra a 16,7 millones de personas en España, equivalente al 34% de la población total. Uno de los debates técnicos centrales de la jornada se ha enfocado en la necesidad de transformar el seguro de Salud para garantizar su sostenibilidad financiera ante el progresivo envejecimiento de las carteras.
En el plano estrictamente asegurador, María José Preciado, actuaria de No Vida en Mapfre SA, ha alertado sobre la existencia de una notable «brecha de aseguramiento», motivada por la infrarrepresentación de los mayores de 65 años en las pólizas médicas privadas pese a su rápido crecimiento demográfico. Para corregir este desequilibrio y aliviar la presión sobre el sistema sanitario público, Preciado ha presentado un modelo actuarial de seguro de Salud vitalicio estructurado sobre primas estables. Este diseño técnico está concebido para indexar factores como la inflación y la evolución de los costes clínicos, evitando que se produzcan incrementos de tarifa inasumibles para el asegurado en edades avanzadas.
El seminario también ha servido de escenario para la presentación de herramientas científicas orientadas a la medicina preventiva y predictiva, claves para mitigar la siniestralidad futura en los ramos de salud y dependencia. Entre ellas destaca la ‘Firma Salvia’, desarrollada por el investigador Carlos Spuch (Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur), que utiliza biomarcadores salivales de forma no invasiva para la detección precoz del deterioro cognitivo. Asimismo, Ander Matheu (Iis Biogipuzkoa) expuso un Índice de Resiliencia de Envejecimiento (IR) para diseñar intervenciones personalizadas, mientras que Marcos Ríos (UNED/NeuronUP) introdujo un modelo digital basado en inteligencia artificial capaz de diagnosticar trayectorias de envejecimiento cerebral acelerado.
Por último, el encuentro ha abordado las implicaciones socioeconómicas y geográficas que la longevidad proyecta sobre el entorno laboral y urbano. Leire Gartzia, profesora de Deusto Business School, aportó datos que revelan que entre el 40% y el 60% de la población activa experimenta conflictos de conciliación debido a las cargas asociadas al cuidado de progenitores mayores, un factor que urge incluir en las políticas de bienestar corporativo. En paralelo, Carolina Montoro, profesora de la Universidad de Navarra, analizó el fenómeno del envejecimiento urbano, señalando que más del 20% de los residentes en ciudades supera ya los 65 años, lo que obligará a redefinir con criterios de inclusión los servicios públicos, la movilidad y el diseño de las infraestructuras locales.


