El ex alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ofreció una lección magistral como ponente principal en la décima edición de Madrid Seguro, celebrada en el Teatro Real. El evento sirvió de escenario para que el veterano diplomático analizara los profundos cambios del orden internacional. Durante su intervención ante los profesionales del sector asegurador, Borrell desgranó las claves de la creciente inestabilidad global y examinó los retos urgentes que debe afrontar el continente europeo.
En su arranque, el ponente abordó de lleno la pregunta central planteada por la organización del congreso: ¿Estamos realmente seguros? Borrell aclaró de entrada que la seguridad absoluta no existe en el mundo real. Explicó que cualquier análisis sobre el nivel de protección de la sociedad requiere establecer un término claro de comparación histórica. Para ilustrar este aspecto, contrapuso dos momentos decisivos de la historia reciente de Europa. Recordó la evaluación realizada en 2003 por Javier Solana, quien definió a Europa como un entorno próspero, libre y seguro dentro de un periodo de paz sin precedentes. Sin embargo, contrapuso ese escenario optimista con el documento de la Brújula Estratégica que él mismo presentó en 2022. En aquel texto oficial, la Unión Europea reconoció abiertamente que el continente se encontraba más amenazado que nunca. Aquella seria advertencia sobre los peligros reales que acechaban a las naciones europeas se confirmó trágicamente pocos días después con el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
A lo largo de su exposición, el ex alto representante repasó la evolución de la arquitectura política internacional mediante tres grandes fases históricas. Detalló en primer lugar el orden bipolar de la Guerra Fría, caracterizado por el enfrentamiento ideológico y nuclear entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Explicó que la caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución del bloque soviético dieron paso a una segunda etapa unipolar dominada por Washington. Bajo la amplia protección militar estadounidense, los países europeos disfrutaron de décadas de estabilidad institucional y prosperidad económica. No obstante, ese modelo de hegemonía unipolar saltó por los aires con el estallido de la crisis financiera e inmobiliaria mundial de 2008.
China y EE.UU.
A partir de esa severa ruptura económica se fue configurando el complejo sistema multipolar en el que competimos hoy en día. En este nuevo tablero internacional destacan dos actores gigantes de dimensiones extraordinarias: China y Estados Unidos. Borrell subrayó el enorme peso industrial del país asiático, que ya concentra entre el 30% y el 35% de toda la producción manufacturera mundial. China se ha erigido en la gran fábrica del planeta y compite de igual a igual en tecnologías avanzadas con la potencia norteamericana.
Por su parte, Estados Unidos mantiene su posición dominante gracias a la hegemonía del dólar en las finanzas internacionales y a un presupuesto militar colosal. El gasto en defensa de Washington supera ampliamente al de las diez naciones siguientes juntas. Borrell definió el panorama geopolítico contemporáneo como un mapa fragmentado, inestable y profundamente turbulento, aunque matizó que no se trata de un caos carente de lógica. Advirtió de que los europeos hemos pasado a representar apenas el 5% de la población del planeta y que vivimos en un entorno internacional donde se ha impuesto la política del poder por encima del derecho internacional.
Señaló que en la actualidad existen más de 65 conflictos bélicos activos en distintas regiones de la Tierra. Además, el gasto militar global ha experimentado un aumento del 40% en la última década. Como ejemplo, señaló que se ha duplicado el presupuesto de defensa en Europa desde la agresión rusa contra territorio ucraniano.
Asimismo, el diplomático enfatizó que los enfrentamientos contemporáneos ya no se limitan al choque frontal de tanques sobre el campo de batalla. Explicó que las guerras modernas se disputan prioritariamente en el terreno de la información mediante la batalla por el relato y el control de la opinión pública. Dominar la narrativa resulta determinante para justificar acciones geopolíticas antes de desplegar presiones económicas o militares.
Ante estos desafíos cruzados, la seguridad se ha transformado en un concepto multidimensional que engloba factores financieros, ciberseguridad, soberanía tecnológica e inteligencia satelital. Para concluir, Borrell advirtió de que la volatilidad y la incertidumbre han dejado de ser fenómenos coyunturales para convertirse en constantes estructurales de la economía mundial. Las disputas comerciales, las barreras arancelarias y las nuevas dependencias energéticas impactan de forma directa en el tejido empresarial. En este escenario convulso, comprender la geopolítica global se vuelve indispensable para anticipar riesgos y garantizar la estabilidad social, añadió para cerrar su intervención.






