Un análisis de Verisk, advierte de que la industria aseguradora entra en una “nueva realidad” marcada por el aumento estructural de las pérdidas por catástrofes naturales y una mayor volatilidad del riesgo. El informe subraya el peso creciente de los perjuicios asociados a peril secundario (tormentas convectivas severas, inundaciones, incendios forestales), así como el impacto de los costes de reconstrucción, la inflación y la urbanización sobre la siniestralidad.
Según el trabajo, el sector debe reforzar la adecuación técnica de tarifas, evolucionar los modelos de riesgo y la calidad de los datos de exposición, y optimizar la gestión de acumulaciones y la compra de reaseguro, junto con estrategias de prevención y resiliencia para reducir la severidad de los siniestros.
El contexto reciente respalda este diagnóstico: las pérdidas aseguradas globales por catástrofes alcanzaron alrededor de 80.000 millones de dólares en el primer semestre de 2025, y estimaciones sectoriales sitúan el volumen anual de pérdidas de propiedades aseguradas en más de 150.000 millones en 2025.


