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DIXIT: La salud de la salud

Ene 3, 2022

Por Ángel del Amo, vicepresidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid.

Artículo de Ángel del Amo, vicepresidente del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid.

Todos le damos una importancia a la salud incluso superior al dinero. En este momento en que atravesamos una de las mayores pandemias de la historia, estamos entendiendo muy bien hasta qué punto la salud es importante y afecta, absolutamente, a todas las áreas de la vida. Y es que, cuando la salud afecta de manera global, hasta la economía se resiente.

La salud está íntimamente ligada al seguro. En la actualidad, casi el 20% de la población española tiene acceso a la sanidad privada gracias a un seguro. Once millones son beneficiarios de una póliza de salud. Y estos años epidémicos han contribuido a un crecimiento por encima de lo habitual. El sector ha visto la necesidad y ha reaccionado con ofertas, descuentos, promociones… y pólizas muy básicas.

La publicidad en televisión, o en redes sociales, se centra en el precio del producto. Estos precios machacones están fijando un valor de la póliza en la cabeza del consumidor que nunca ha tenido una de salud, haciéndole creer que esos miniprecios, de minipólizas, son los habituales. Y, por tanto, desechando las ofertas decentes, que multiplican por 4, 5 o 6 veces esos precios de referencia. Una diferencia difícil de asumir. Ya vivimos esa experiencia con el ramo de Auto, cuando la referencia empezó a ser solo el precio. El resultado tras años de esa política es que el producto de auto ha bajado calidad: obligación de acudir a determinados talleres, capitales de defensa jurídica inútiles, etcétera… Y ahora las generaciones de ‘millenials’, y ‘Z’ no entienden pagar el seguro sin discutir el precio con la aseguradora.

El ramo de salud es parecido al de autos, con rentabilidades tan escasas que es increíble ver cómo las aseguradoras van siguiendo el mismo camino que ya les ha llevado a un desastre una vez. A los jóvenes, que contrataron por primera vez un seguro de salud hace poco, les molestan los ajustes anuales y buscan mejorar la oferta económica cada año. La escasa cultura aseguradora (contratan por teléfono, o se unen al foro de un portal) se manifiesta cuando hablas con la mayoría de ellos y confunden conceptos como carencia y preexistencia. Están abocados al desastre.

Desastre para el joven consumidor, pero también para el sector. El ramo de auto ya se ha igualado por debajo, solo importa el precio, gana quien abarata más el siniestro para poder vender la póliza. Y en salud seguimos la misma senda. Es cuestión de tiempo que los jóvenes entiendan que ese servicio ‘mini’ es el servicio de una póliza de salud, y como algo sin valor, solo queda buscar la opción más económica.

Ese es el punto en que las aseguradoras tendrán que reducir gastos, coberturas, y, por tanto, automovilizar el ramo de salud. Buscarán fórmulas para reducir la siniestralidad, y, en un sector tan complejo como la salud, el consumidor, la parte débil del contrato, tiene las de perder. Eso sí, después de que el Seguro, en vez de sacar pecho con todo lo bueno que se ha realizado en decenios en salud, tienda a destrozar su imagen, solo para crecer una décima más que el competidor, aunque sea con miniproductos.

Artículo publicado en el número 173 de la Revista SEGUROS, editada por el Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid

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