Las mascotas ya son un miembro más de la familia, pero su cuidado implica obligaciones que no siempre se tienen en cuenta. Coincidiendo con la festividad de San Antonio Abad, patrón de los animales, Helvetia Caser ha publicado una guía con cinco aspectos fundamentales para garantizar el bienestar de los animales y la tranquilidad de sus dueños, en un contexto marcado por la nueva Ley de Bienestar Animal.
1. El mapa legal: Madrid y País Vasco, a la cabeza Aunque la Ley estatal contempla la futura obligatoriedad del Seguro de Responsabilidad Civil (RC) para todos los perros, su desarrollo reglamentario aún está pendiente. Sin embargo, Helvetia Caser recuerda que en Madrid y País Vasco esta cobertura ya es obligatoria para todos los canes, independientemente de su raza. En el resto de España, la exigencia se limita por ahora a los Perros Potencialmente Peligrosos (PPP).
2. El «agujero» del Seguro de Hogar Muchos propietarios creen estar cubiertos por su póliza de hogar, pero la entidad advierte del riesgo: estas pólizas suelen tener límites genéricos compartidos con otros siniestros domésticos, que pueden ser insuficientes ante una indemnización por daños corporales graves (que pueden superar los 10.000€). Un seguro específico garantiza un capital exclusivo para la mascota.
3. La factura veterinaria: hasta 1.400€ anuales El coste de mantener un perro oscila entre los 1.000 y 1.400 euros al año (unos 1.000€ en el caso de los gatos). De esta cifra, los gastos médicos básicos (vacunas, revisiones) suponen entre 300 y 500 euros, sin contar imprevistos o cirugías. La aseguradora destaca la utilidad de los seguros veterinarios para transformar estos picos de gasto en una cuota mensual predecible.
4. Atención a la edad «senior» A partir de los 7 u 8 años, perros y gatos entran en su etapa senior, lo que exige duplicar las revisiones (dos al año) para detectar precozmente enfermedades crónicas como artrosis o insuficiencia renal.
5. ¿Qué pasa si el dueño falta? La planificación debe incluir el escenario de una hospitalización o incapacidad temporal del propietario. Algunas pólizas específicas ya cubren los gastos de residencia canina o felina en estos casos, asegurando que el animal esté atendido mientras su dueño se recupera.


