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Por un mercado bancario profesional y honesto, por Pau Monserrat

Pau Monserrat (@pmonserrat), profesor asociado de economía financiera de la UIB y economista de Futur Legal, expone en una tribuna publicada en el último número de la Revista SEGUROS, ejemplos de malas prácticas en la venta de seguros vinculados por parte de la banca y los perjuicios que produce al cliente. Monserrat fundamenta en su tesis que la banca muestra una tendencia sistemática a incumplir la normativa de protección al consumidor, porque le sale más barato que su acatamiento. La tribuna de Pau Monserrat acompaña en temática a la columna DIXIT, de Ángel del Amo, y a un reportaje sobre la creación de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero, publicado en la revista que edita el Colegio de Mediadores de Madrid. Por su interés reproducimos el texto completo:

Tribuna de Pau Monserrat
Tribuna publicada en la Revista SEGUROS, que edita el Colegio de Mediadores de Madrid. Nº 181, de febrero 2024

Es imperativo exigir a la banca el estricto cumplimiento de la normativa sectorial, poniendo especial énfasis en la protección al consumidor. El artículo 197 de la Ley 6/2023, de 17 de marzo, de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión, ilustra esta necesidad, prescribiendo que las entidades que prestan servicios de inversión y asesoramiento financiero “…actuarán con honestidad, imparcialidad y profesionalidad, en el mejor interés de su clientela”. Esta premisa debe guiar la actuación de los profesionales del sector, ya sean asesores de inversión, analistas de crédito u operadores de banca-seguros.

Si nos atiende un empleado de banca formado, incentivado en función de la calidad del servicio prestado a la clientela, sin presiones comerciales de colocación de productos determinados, con el tiempo necesario para analizar nuestro caso y proponernos soluciones financieras personalizadas, la profesionalidad parece garantizada. Si añadimos una cultura empresarial que propicie la honestidad y persiga la rentabilidad, respetando y priorizando los intereses de los clientes como si fueran propios, tendríamos los ingredientes precisos para disfrutar de un mercado bancario moderno.

Podría haber quien, ingenuamente, piense que la receta descrita es una realidad en muchos de nuestros bancos. Sin embargo, mis más de 25 años de experiencia como economista especializado en finanzas personales me han otorgado una perspectiva más crítica: en general, la banca muestra una tendencia sistemática a incumplir la normativa de protección al consumidor, una indisciplina que debiera provocar una profunda consternación en sus supervisores.

La normativa que regula el mercado es intensa, sin duda, con mejoras como no puede ser de otra manera. Pero cuando la empresa que opera en un mercado oligopolístico descubre que el incumplimiento sistemático de las reglas sale más barato que su acatamiento, se hace imprescindible la intervención de un supervisor con autoridad y recursos suficientes.

¿Contamos en España con un árbitro capaz de imponer orden en el mercado? Desafortunadamente, la respuesta es negativa, ya que el sistema descansa en una triada de supervisores, cada uno con capacidades limitadas y objetivos a veces no alineados. No es factible asegurar la solvencia de las empresas y, al mismo tiempo, proteger de manera efectiva los derechos de los consumidores.

El Proyecto de Ley para crear la Autoridad Independiente de Defensa del Cliente Financiero (*), encargada de resolver conflictos extrajudiciales entre entidades financieras y clientes, puede ser un paso adelante en la articulación del tridente formado por la CNMV, el Banco de España y la DGSFP. No obstante, para instaurar una disciplina efectiva en un sector tan influyente como el bancario, es cuestionable si bastará con este nuevo organismo.

A pesar de todo, es de esperar y desear que esta iniciativa prospere. Podríamos hacer referencia a multitud de productos financieros y del ramo del seguro que generan controversias constantes y acaban en los Tribunales con sentencias favorables al cliente. Sean Certificados de Depósitos para acciones del supuesto banco ético de turno, préstamos hipotecarios multidivisa o ampliaciones de capital de bancos a la deriva. Los seguros de prima única financiadas entrarían dentro del campo del esperpento asegurador comercializado por los bancos.

La distribución masiva de seguros de hogar, vida y protección de pagos, a menudo con sobreprimas exorbitantes, junto con los préstamos hipotecarios, constituye una violación flagrante del artículo 17 de la Ley 5/2019, de 15 de marzo, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario. Esta situación, ampliamente conocida, sigue sin encontrar respuesta o acción correctiva por parte de los responsables.

Tenemos el derecho de interactuar con bancos honestos, profesionales y diligentes, que protejan nuestros ahorros con el mismo celo que un médico cuida de nuestra salud. Para lograr esto, es imperativo domeñar intereses económicos egoístas.Vale la pena la lucha, estoy convencido.

*El Proyecto de Ley se encuentra a cierre de esta edición de la Revista SEGUROS, que publicó el Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid, en trámite parlamentario.

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