La evolución de las pólizas de multirriesgo hogar ha transformado la naturaleza de la asistencia que prestan las compañías de seguros en España. Según el último análisis de ICEA, los servicios relacionados con pequeñas reparaciones y mantenimiento preventivo han ganado un peso específico determinante, llegando a representar más del 50% de las intervenciones totales gestionadas por las entidades. Este dato confirma que el seguro ha pasado de ser una herramienta de protección ante siniestros graves a convertirse en un gestor de soluciones cotidianas para el asegurado.
Dentro de esta categoría de servicios no urgentes, el mantenimiento y la puesta a punto de sistemas básicos del inmueble destacan como las peticiones más recurrentes. Los datos reflejan que las pequeñas intervenciones estéticas o de reparación de elementos menores suponen una parte sustancial de la actividad asistencial, superando en volumen a las reparaciones derivadas de daños por agua o roturas de cristales, que tradicionalmente encabezaban las estadísticas de siniestralidad. Esta tendencia pone de manifiesto un cambio en la percepción del cliente, que valora cada vez más la utilidad práctica y el ahorro de costes que suponen estas coberturas complementarias.
El informe de ICEA también analiza el rendimiento de los servicios de asistencia frente a la siniestralidad convencional. Mientras que el coste medio de los siniestros tradicionales tiende al alza debido a la inflación en los materiales y la mano de obra especializada, los servicios de mantenimiento permiten a las aseguradoras fidelizar al usuario mediante una prestación de alta frecuencia pero con un coste más controlado y predecible. La eficiencia en la gestión de estas pequeñas reparaciones se ha convertido, por tanto, en un factor diferencial de competitividad dentro del ramo de hogar.
Este incremento de la demanda de servicios de «manitas» obliga a las compañías a reforzar sus redes de profesionales multiespecialistas para garantizar tiempos de respuesta rápidos. El reto actual para el sector reside en equilibrar la rentabilidad técnica del producto con esta creciente presión asistencial, en un mercado donde el cliente ya no solo busca la indemnización económica tras un percance, sino una solución integral y ágil para el cuidado integral de su vivienda.


